domingo, 31 de mayo de 2015

LA BRECHA DIGITAL

Siempre ha existido la brecha de acceso a la tecnología, es decir, siempre ha existido que algunos colectivos, por sus características de edad, de género, de situación económica , o visión cultural, se han visto privados de poder acceder a determinadas tecnologías, bien como consumidores o bien como productores mediáticos.

Lo significativo en estos momentos es que la importancia que han adquirido las tecnologías, hace que su no acceso se convierte fuente de exclusión social, dada la importancia que las “Tecnologías de la Información y Comunicación” (TIC) tienen en nuestra sociedad y en todos sus sectores; es decir, lo significativo es que la brecha digital se convierte en brecha social de forma que la tecnología sea en elemento de exclusión y no de inclusión social. De forma que la separación y marginación meramente tecnológica, se está convirtiendo en separación y marginación social
y personal. 

Por último, y no por ello menos importante, se debe crear una conciencia en la sociedad civil de lo significativo que es el romper las diferentes barreras que mantienen las diferentes brechas digitales. En otros contextos, los voluntarios desempeñan un papel importante en la sociedad, y creo que se deben potenciar los movimientos de los cibervoluntarios, como un elemento para impulsar la sociedad del conocimiento, y eliminar la brecha digital en determinados colectivos. Lógicamente estos cibervoluntarios pueden trabajar independientemente del espacio donde se encuentren los receptores de sus ayudas. Si las TIC cambiar los modelos sociales, también cambiarán los modelos de participación de los ciudadanos en la sociedad.

Las brechas digitales son motivos de exclusión de la sociedad del conocimiento, y de configuración de una marginación social y personal, que estados democráticos de bienestar no deben, y no pueden asumir como irresoluble. Como siempre, es mejor prevenir que curar. Y como señala la UNESCO (2005, 36-37): “Reducir la brecha digital es un objetivo prioritario si queremos que las nuevas tecnologías contribuyan al desarrollo y propicien el surgimiento de auténticas “sociedades del conocimiento. El desarrollo en el ámbito de la información no descansa exclusivamente en mecanismos económicos, sino que obedece en gran parte a decisiones políticas. La reducción de la brecha digital constituye un desafío de tal envergadura que los gobiernos no podrán afrontarlo solos. Será necesaria una estrecha cooperación entre los poderes públicos, las organizaciones internacionales, el sector privado, el sector asociativo y la sociedad civil."

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